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Lucas 1:6-7

Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada.

Explicación

Lucas escribió este evangelio con el fin de presentar un informe detallado de la Vida de Jesucristo. Desde su nacimiento hasta su crucifixión.

Y es notable que Juan empiece narrando la vida de los padres de Juan el Bautista, quien sería el “la voz que clama en el desierto” el hombre que prepararía el camino para Él Señor.

Lucas nos comenta que tanto Zacarias (1.5) como Elizabet (1.7) eran un matrimonio fiel al Señor. Eran Justos y andaban Irreprensibles en todos los mandatos. Y finaliza mostrándonos que ellos tenían un inconveniente, no podían tener hijos.

Cuando Lucas nos dice que eran justos, hace referencia a que ellos buscaban y hacían cosas justas. ¿Pero de donde provenía las cosas justas que hacían? Esto nos ayuda a comprender que ellos basaban sus vidas en la palabra de Dios, que es Justa y Dios es el único que hace Justicia.

Luego vemos que andaban irreprensibles en la palabra y en todos los mandatos, esto quiere decir que esta pareja no era cuestionable ni merecían reprensión por ninguna cosa. ¿Y porque no lo merecían? Por que el centro de su vida era obedecer los mandatos de Dios, obedecer su palabra.
Si continuamos leyendo vemos que a está pareja, Dios les utilizo para hacer su obra y que Juan el Bautista fuese engendrado.

El principio que podemos notar es que: Dios utiliza a hombre y mujeres que le temen para hacer su obra.

Aplicación

Muchas veces deseamos servir al Señor y ser instrumentos para Él, pero ¿Trabajamos para servir de manera correcta? ¿Piensas que, si no lees, ni guardas la Palabra de Dios serás un buen instrumento para Él?

Pues la respuesta es que, si la palabra de Dios no forma parte de nuestra vida, ni de nuestro habito diario, nunca serviremos a Dios como a Él le agrada y mucho menos nos tendría como instrumentos.

Busca hoy cada día poner la palabra de Dios en el centro de tu vida, cuando pones la palabra de Dios en el centro de tu vida, estás poniendo a Dios allí.

Imagina un padre aconsejando y mandando a su hijo para realizar una labor, este padre le explica detalladamente todas las cosas que debe hacer el muchacho antes de empezar el trabajo. Pero este muchacho salta todas las instrucciones de su padre y lo hace a su manera. ¡Esto termina en un desastre!

De igual manera, cuando saltamos la palabra de Dios, lo que hacemos es nuestra voluntad y no la voluntad de nuestro Padre que está en los cielos.

Te animo a que Leas la palabra, estudia, medita y memoriza. Teniendo en mente que si la palabra no es tu centro, Dios tampoco es el centro de tu vida.

Alabanza de hoy.