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Lucas 1:3-4

me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.

Explicación

Lucas escribe este evangelio con un fin, como lo explica en (Lucas 1.4). El hecho de que Teófilo la persona a quien va dirigido este evangelio, conozca mejor en cuanto a las cosas realizadas por nuestro Señor Jesucristo.

Pero lo notable de este pasaje que meditamos hoy, es que Lucas dice que realiza esta investigación con Diligencia.

Primeramente, el se preocupa de realizar esta labor (la de instruir a Teófilo) investigando con diligencia todas las cosas. Y enfatiza que lo investiga desde su origen.

¿Pero a que se refiere cuando dice que lo hizo con diligencia?

La palabra diligencia enfatiza el hecho de estudiar o investigar con mucho esmero y cuidado. Resaltando la responsabilidad de Lucas de comprender los escritos y hechos sucedido en ese entonces.

La aplicación que extraemos de este pasaje, es que La palabra de Dios debe estudiarse con diligencia, esto es con esmero y cuidado para extraer lo que Dios quiere decir a través de ella.

Aplicación

Pues en realidad deberíamos de ser como Lucas, preocuparnos de investigar y estudiar la palabra de Dios con diligencia.

Muchas veces nosotros aceptamos todas las interpretaciones realizadas por una persona sobre las escrituras, pero nunca nos movemos para investigar y corroborar que dichas interpretaciones sean correctas.

Es lamentable que muchos creyentes han dejado la palabra de Dios y el estudio de ella de manera diligente, por cualquier otro habito o pasatiempo.

La palabra de Dios debe ser el centro de cada creyente, ya que por ella es viva y eficaz, si deseamos andar en las obras de Dios debemos estudiar su palabra. Ya que su palabra es exhalada o por el y útil para Enseñar, Redargüir, Corregir e Instruir en justicia (1 Tim 3:15-17).

Te animo a que busques la palabra de Dios, medita en ella, memorízala y has que sea parte de tu día a día. Dedica tu tiempo para estudiarla de manera diligente.

Si tienes tiempo para el desayuno, nunca digas que no tienes tiempo para la palabra de Dios. – John Piper

Alabanza para hoy