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Juan 8:21-22

21 Otra vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir. 22 Decían entonces los judíos: ¿Acaso se matará a sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir?

Explicación

En está porción, Él Señor Jesucristo se está dirigiendo a los judíos que se encuentran a su alrededor escuchando.

Jesucristo les estaba advirtiendo que Él les dejaría, haciendo referencia a que habría de morir y luego resucitar e ir a la diestra del Padre. Pero esto, no lo entendieron así los judíos.

Los judíos estaban desperdiciando las oportunidades que Dios les daba al discutir con Cristo en lugar de confiar en Él; un día pronto sus oportunidades se acabarían. Como nos muestra este pasaje. Jesucristo dice que los judíos iban a morir en sus pecados.

Esto era muy grave a la vista de cualquier judío, ya que esto significaba la muerte eterna en el Seol o Lugar de Castigo para cualquier judío.

A pesar de está advertencia, los judíos respondieron de manera arrogante y hasta con un tono de burla, dando a entender que ellos eran justos y que en realidad Cristo se iba a matar e iba ir al lugar de castigo.

Aplicación

Es increíble como la arrogancia hoy en día nos contamina más. Al igual que los judíos de la época de Jesucristo. Muchas veces nosotros nos creemos JUSTOS en nuestra propia opinión. Porque creemos que somos buenos o porque hacemos cosas buenas.

Pero la Biblia nos ensaña que todo aquel que muere en su pecado no tendrá acceso a la vida eterna. Por ende, es necesario que resolvamos nuestro problema que es el pecado. Porque TODOS pecamos.

El gran problema de toda la humanidad no es la falta de dinero, de casa, de alimento, de trabajo, etc. Hoy en día todos nos enfocamos en esas necesidades, pero nunca nos enfocamos al problema de morir en nuestros pecados. El mayor problema de la humanidad es eso, y solamente estando aquí existe la posibilidad de solucionarlo.

No hay nada bueno en nosotros, por más que nos creamos lo mejor,estamos condenados por nuestros pecados. Eso enseña la escritura.

Por eso la salvación y la obra de Cristo es maravillosa, porque un Dios perfecto, santo, justo y misericordioso. Por su propia voluntad, no porque nosotros lo merecíamos sino porque Él lo quiso así por su gran misericordia.

Nos salvó de la muerte eterna, al entregar a su hijo Jesucristo en nuestro lugar y pagar el precio de nuestros pecados. Y por medio de la FE en él (en Jesucristo y la obra en la cruz), nosotros poder acceder a la vida eterna.