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Evangelio de Juan

Cuando buscamos estudiar los Evangelios, no estaría nada mal empezar con el Evangelio de Juan ya es unos de los evangelios más conocidos. Y que también mirando del punto de vista de un estudiante de la Palabra, Juan contiene muchísimas verdades para analizar y meditar en ella.

Accede a las reflexiones seleccionando el pasaje que desees a continuación:

Para realizar un estudio detallado del Evangelio de Juan es importante considerar algunos puntos, que nos ayudaran a la hora de interpretar la Palabra de Dios.

¿Quién es el autor del Evangelio de Juan?

Ningún versículo de este evangelio registra el nombre del autor. Sin embargo, la postura tradicional de que el autor fue el apóstol Juan tiene un apoyo muy antiguo.

La evidencia dentro del mismo evangelio confirma la idea de que fue escrito por el apóstol Juan. Es evidente que el autor fue testigo ocular del ministerio de Cristo. El Evangelio de Juan afirma que fue testigo ocular de la gloria del Señor Jesús (Jn. 1:14), vio la crucifixión (Jn 19:35) y como discípulo, escribió este evangelio (Jn 21:24).

El Evangelio de Juan se nombro de esa manera, reconociendo al autor de dicho Evangelio. El discípulo a quien amaba Jesús (Jn 21:20).

¿Cual es el propósito de Juan al escribir este Evangelio?

Juan expresa claramente su propósito al escribir este evangelio (Jn 20:30-31). Fue escrito para evangelizar. Presenta evidencia para que las personas puedan alcanzar el punto en el que creen en Jesucristo, con el resultado de recibir la vida eterna.

Tema del Evangelio de Juan

Cada uno de los cuatro escritores de los evangelios contempla al Señor Jesucristo desde una perspectiva distinta. Juan presenta a Jesucristo como Dios.

A lo largo del evangelio demuestra la deidad de Jesucristo. El evangelio comienza con la declaración de que Jesús es Dios (Jn 1:1) y termina con la culminante declaración de Tomas proclamando que Jesús es Señor y Dios (Jn 20:18).

El mismo Jesús hizo declaraciones acerca de quien era Él, a veces afirmando claramente su unidad con el Padre y a veces poniendo en claro que Él es más grande que un hombre ordinario, manteniendo con el Padre una relación singular o haciendo cosas que solo Dios hace. (Por ejemplo: Jn 1:18; 2:16; 3:13; 5:17-25; 6:35-38 y muchos otros pasajes similares)

A todo esto se añaden los milagros que él hizo, con el propósito de demostrar que Él es el Hijo de Dios.